Circular/Manifest
a les Societats Obreres,
signat pel Consell de Solidaritat Obrera.

Publicat a "Solidaridad Obrera" núm. 49
Barcelona, 13 de gener de 1911

Entenem que és el primer document en el què explícitament
es dóna carta d'identitat
a la
Confederació Regional del Treball de Catalunya.

Compañeros: ¡Salud!
La burguesía, heredera de los privilegios de casta que en los bochornosos tiempos pasados han existido, impone por la fuerza el régimen brutal de la explotación del hombre por el hombre, sin que valgan razones, por lógicas que éstas sean, para hacerla desistir del absurdo e irracional sistema económico que actualmente trastorna y divide a los seres humanos en dos clases irreductibles, explotados y explotadores.
Un inconcebible egoísmo, ha cegado todo destello de raciocinio en su obtuso cerebro, irritado por las sacudidas dolorosas del continuo temor de perder el inicuo privilegio que, contra toda razón, le permite apoderarse del fruto que una legión de hambrientos obreros crea diariamente.
Falta la clase dominante de razones lógicas y convincentes en que apoyar sus pretendidos derechos, inventó sofismas e ingeniosos razonamientos con los que logró dar un barniz de equidad y de derecho a su nefanda expoliación. Para hacer perdurar el crimen de esa humanidad cometido, embruteció a los proletarios en tal forma, que éstos descendieron a un grado moral inferior al del bruto.
El progreso, en su lenta, pero segura marcha en pos de la perfección de las especies, ha disipado las negruras en que permanecieron sumidos nuestros inconscientes antepasados, y seres superiores en altruismo y espíritu de abnegación, han rescatado a los eternos expoliados de la esclavitud intelectual en que yacían, al ignorar los derechos inherentes a su personalidad humana, y capacitados hoy, no pasarán muchos lustros sin que rescaten de la clase acaparadora la posesión de todo lo necesario para la vida, y que el esfuerzo y el genio de los trabajadores crea y produce para que el ser humano cumpla su única y sublime finalidad, que no es ni puede ser otra, pese a los agoreros sofistas de todos los tiempos, que la de vivir la vida y embellecerla con todo el poder de su fecundo esfuerzo.
La burguesía, percatada de este estado de conciencia que anima a sus explotados, dándose cuenta de la gravedad que ello encierra para sus privilegios de casta, no se resigna a perderlos y se prepara a la defensa de los mismos, apoyándose en la única razón que en los tiempos actuales posee: la suprema razón de la fuerza.
Mientras que la verdad no ilumine totalmente el cerebro de muchos obreros, todavía en el período de iniciación de las grandes transformaciones, el recurso de la fuerza permitirá a la clase explotadora tener apariencias de estabilidad; pero esto no tendrá mucha duración; la burguesía está perdida: su desaparición como clase está decretada por la ley del progreso.
Cumplida la misión histórica que en el curso de la evolución humana tenía asignada, la burguesía ha llegado a los límites de su ocaso; y su extinción es necesaria, porque en el concierto de los valores sociales es un factor negativo.
El proletariado se prepara, concretando y afirmando su personalidad, para cumplir con la alta misión que los tiempos modernos le imponen, y aunque muy trabajosamente, por los obstáculos que le opone la burguesía, se adapta los conocimientos necesarios para la gran obra, y como genuino representante del congreso implantará las soluciones que la ciencia sociológica aconseja para exaltar la personalidad humana al summum de la perfección concebida.
No hay que dudar de la exactitud de lo que decimos, pues es fiel reflejo de la observación y estudio de los hechos que la experiencia de los sucesos pasados nos enseña y las leyes naturales comprueban.
El que una gran multitud del proletariado no se convenza todavía de ello, no implica que haya error, y sus amargos escepticismos son debidos a su deficiente concepción, influenciada por el atavismo de las ignorancias pasadas que reviven en ellos.
La clase burguesa no domina ni ha dominado nunca por la fuerza propia poseída; y el poderío de ésta ha sido y es inferiorísima a la que posee y siempre ha poseído el proletariado.
La apariencia de posesión de una fuerza mayor, solamente radica en la ignorancia de la superioridad que, en tal concepto, siempre ha tenido el proletariado contra la clase enemiga, y en el desconocimiento de sus derechos, no concedidos hasta las épocas presentes.
Si tal equívoco persiste y la burguesía saca todo el provecho posible del mismo, es debido a que los ya convencidos no han contado su número para tener claro concepto de su potencia e importancia, muy suficiente para impedir que la burguesía obstaculice sus titánicos esfuerzos para iluminar con los resplandores de la verdad liberadora los cerebros de los obreros que no han oído la voz de la buena nueva.
El día que las minorías conscientes y afines en procedimientos de lucha, unan sus esfuerzos en una labor común, con actuación simultánea, planteando y desarrollando los conflictos de la lucha social en el más puro terreno económico (pues, malogradas las negaciones de los filósofos a la violeta, sin más campo de experimentación que su gabinete particular, el problema social no es más que un problema de intereses, entre una clase que nada produce y todo lo acapara y otra que lo produce todo y nada posee) aquel día se demostrará que existe ya una importantísima minoría proletaria consciente, a la que presta fácilmente su fuerza el resto del proletariado, capaz de demostrar que la burguesía sólo vive y se sostiene del reflejo de su poderío pasado, quedando, por lo tanto, imposibilitada de cometer las tropelías y abusos que ahora comete impunemente.
Esta actuación combinada no podrá nunca tener efecto sin una unión e inteligencia de los elementos afines en táctica y orientación, hoy dispersos.
La constitución de la acordada Confederación Nacional del Trabajo Solidaridad Obrera, puede hacer posible esta necesaria labor, finalidad y esperanza que animaba a los representantes del proletariado congregados en el Palacio de Bellas Artes, al emitir su voto favorable a la creación del nuevo organismo.
Para que dicha Confederación Nacional responda a los fines para que fue creada, este Consejo, después de detenido estudio, ha acordado poner a la consideración y aprobación de todas las entidades lo siguiente:
Teniendo en cuenta que las entidades obreras tienden a particularizar la propaganda social que ejecutan, mejor dicho: que la propaganda que los sindicatos llevan a cabo es por y para el gremio a que pertenezca la sociedad actuante, y que si esta actuación es necesaria y conveniente, no ha de serlo a costa de la propaganda en general, la que no va dirigida a gremio alguno en particular, sino a los obreros todos de la localidad o comarca, es por lo que creemos de gran necesidad que las entidades obreras formen federaciones locales o comarcales.
Los Consejos de estos organismos, como compuestos por elementos de todos los gremios, al igual que las Asambleas de estas federaciones hacen una labor que interesa a toda la clase obrera de la comarca sin distinción de oficio, y que hermanar los intereses proletarios acostumbrando a éstos a la idea de que la emancipación no ha de ser obra de un sindicato ni de Otro, sino de todos a la vez, impidiéndose, de este modo que las entidades obreras caigan en el perjudicial corporativismo, antisolidario y egoísta que haría completamente negativa la labor emancipadora del proletariado militante.
Por las mismas razones expuestas en favor de la conveniencia de que los diversos sindicatos de una localidad o comarca se agrupen en una federación local o comarcal, creemos de suma necesidad de que estas federaciones pasen a formar parte de una Confederación Regional, la cual dará unidad a la propaganda social de toda la región, impidiendo que las comarcas y localidades queden aisladas entre sí, faltas de esa unión espiritual y de solidaridad que lleva al ánimo de los explotados la convicción de que la causa de uno es la de todos y que para vencer a la burguesía es condición indispensable que toda la clase proletaria se presente unida y compacta ante sus enemigos y explotadores.
Y por último, que todas las confederaciones regionales formen un organismo nacional, que logre los mismos efectos respecto a las organizaciones regionales, que éstas con respecto a las comarcales; es decir, que unifique los esfuerzos de todas las regiones, dando carácter general a la actuación social regional, y la Confederación Nacional del Trabajo Solidaridad Obrera, nacida de la unión de todas las regiones, cuando sea posible y oportuno, busque el modo de unirse con los demás organismos obreros nacionales de todos los países, entrando a formar parte de una asociación mundial que permita internacionalizar la propaganda liberadora y sea posible, unidos los esfuerzos de todos los luchadores, precipitar la emancipación total de todos los explotados en general.
En resumen: Todos los Sindicatos obreros deben federarse en la federación de su comarca respectiva.
Las federaciones comarcales, integrarán la Confederación Regional.
Y todas las confederaciones regionales se agruparán en una extensa y potente organización nacional que abarque todas las regiones que existan en la nación.
Para que esta organización sea de un resultado positivo y eficaz para los efectos perseguidos, es necesario que todos los sindicatos, las federaciones comarcales, regionales y la confederación nacional, inauguren una serie activa y sostenida de excursiones de propaganda, para que los obreros ingresen en su sindicato respectivo, y los ingresos de los organismos gremiales sean mayores y sea posible atender a los gastos que importe la creación de los organismos obreros de que hablamos.
Una vez organizados de esta forma, será cosa fácil poder formar un censo de todos los sindicatos obreros que existen en España, y asimismo llegar al conocimiento de los oficios o industrias faltos de dicha organización para emplear los medios necesarios para subsanar el daño que esto ocasiona a los obreros en general como asimismo no se encontrará ninguna dificultad en la forma de organizar las Federaciones de oficio y de industria preconizadas por el último congreso obrero celebrado en Barcelona.
Para favorecer en lo posible la creación de los organismos que este consejo expone a la consideración de todos los compañeros hemos tomado el acuerdo de que las entidades adheridas contribuyan a los gastos de la Confederación Nacional del Trabajo, Solidaridad Obrera, con un céntimo por federado.
Las entidades de la región catalana abonarán tres céntimos por federado, que serán repartidos en la siguiente forma: un céntimo para el periódico, otro para gastos de secretaría de la Confederación Regional(*) y otro para la Confederación Nacional.
Recordemos a todas las entidades y a todos los compañeros partidarios de la orientación y medios de lucha preconizados por el Congreso Obrero antes mencionado se tomen con interés lo que a su consideración exponemos y que activen en todo lo posible los trabajos que tiendan a este fin.
Esperando que así lo haréis y que no se harán esperar las adhesiones de todas las entidades partidarias de la táctica directa y la lucha netamente económica, somos vuestros y de la causa obrera.

EL CONSEJO

(*) La negreta és nostra