Després del Ban del general Cirilo Franquet, (Barcelona, 30 d'abril de 1855), els dirigents de les societats obreres es van adreçar per escrit al Cap del govern de l'Estat (general Espartero) reclamant, entre d’altres coses, llibertat per associar-se i que es fixès la jornada màxima de treball en 10 hores diàries.

Excm. Sr. Duque de la Victoria.

Los que suscriben comisionados por la clase obrera de Cataluña, se presentan a V.E. para manifestar al soldado del pueblo con la noble franqueza, y la premura que las circunstancias exigen los deseos de sus comitentes.

La clase obrera de Cataluña pide que se la reconozca la propiedad de su trabajo, lo mismo que se reconoce a la de sus amos los capitalistas, desea por tanto en cada uno de sus individuos la libertad absoluta de asociarse para casos en que gozando de salud carezca de trabajo, por la misma razón que se le concede cuando teniendo trabajo carece de salud: para poder rechazar el jornal que considere insuficiente a sus necesidades, y a la magnitud de su trabajo y pedir el, en su concepto, justo, (todo pacíficamente y sin la menor violencia), por la misma razón que el capitalista puede asociar sus capitales rechazando los jornales en su concepto altos; pide, en una palabra, para prevenir las angustias de mañana en las crisis industriales que de vez en cuando paralizan temporalmente el trabajo; en los casos que los suspenda parcialmente, tal vez, un mal entendido, y en los que las indisposiciones físicas del obrero no le permiten disfrutarlo, se conceda a cada uno de sus individuos el sagrado derecho de asociar sus ahorros individuales, y tener para sí, con el capital colectivo resultante, una garantía de existencia y tranquilidad, que para la sociedad, lo es sin duda de orden.
Negar tan justo derecho a los obreros en lo necesario, cuando se concede a los demás en lo superfluo, es una injusticia; que como todas, tarde o temprano produce fatales consecuencias:
1ª. La de trastornar en hechos secretos (con los naturales resultados del misterio y la fuerza) lo que a ser uso de un derecho legítimo, llevaría la garantía y beneficios de la publicidad, y 2ª. de dificultar y hasta desprestigiar la acción de la autoridad que se presenta, aunque legal, protectora de un privilegio en favor del que es más fuerte, al perseguir los hechos justos del obrero, cuando a sentarse la igualdad en este punto, la autoridad se hallaría con la fuerza y expedición del defensor de la libertad de todos y de cada uno, castigando con mano fuerte la violencia, de cualquier parte que ella viniese.

A la libertad de asociación del obrero, añade y pide el nombramiento de un jurado mixto; esto es, de amos y trabajadores, que dirima buenamente y con acierto las cuestiones sobre el jornal entre fabricantes y operarios, cumpliendo a la autoridad el sostén de sus acuerdos, y haciendo enmudecer de esta manera las exigencias exclusivas.
Los obreros, en fin, piden en beneficio de su salud, de su independencia, del adelanto de la industria y del aumento del consumo:
Que se fije en diez el máximun de las horas del jornal, y se sujeten a inspección los locales de los establecimientos fabriles para ver si llenan las, condiciones higiénicas necesarias; que se establezca el mayor número posible de escuelas gratuitas industriales, en donde aprendan los obreros los medios menos violentos, más útiles y modernos para cumplir sus diversas operaciones y fundar tal vez sus inventos, y por último que se establezcan también salas de asilo para los hijos de los obreros que, ocupados en su trabajo, se ven en la necesidad de tenerlos casi todo el abandonados a los peligros físicos y morales de la poca edad, y se prohíba a sus padres les pongan a trabajar antes de la edad de diez años, ya que se evitarían de estemodo las harto frecuentes desgracias de su debilidad e inexperiencia en los talleres, lograrían mejor desarrollo físico, y podrían aprovechar las escuelas industriales, ofreciendo para el porvenir más y mejores productos en igualdad de tiempo.

Pan para el espíritu, Sr. Excmo., pide el obrero a un Gobierno liberal, en las escuelas gratuitas industriales; salud para el cuerpo y tranquilidad para el terrible mañana inmediato, con la fijación de un máximum de horas de trabajo, inspección higiénica de los locales de talleres, y derecho de asociación; por último, justicia conciliadora con el establecimiento de un jurado mixto para cuestiones de amos y trabajadores; y, en fin, más salud y más inteligencia para el futuro trabajo en los hijos de los obreros, con el establecimiento de casas asilo y prohibición de que trabajen en los talleres antes de los diez años.

Y peticiones tan santas, Excmo. Sr., ¿podrán negarse a una clase que se honra con un amor constante al trabajo, que haría mil sacrificios para el sostén de la libertad, y que tiene especial predilección al gobierno del Duque de la Victoria, y más particularmente a la persona de V. E., símbolo del progreso indefinido? No, Sr. Excmo., el hijo de la confianza del pueblo, el hombre honrado y liberal, no verá indiferente el monopolio, no consentirá la libertad en unos, y el ahogo opresivo en los débiles; y partidario de la igualdad, contribuirá con toda la fuerza de su influjo, los recursos inmensos de su autoridad, y la elocuencia de su noble y patriótico corazón a que se acceda a la petición de los obreros de Cataluña.

Por tanto, en nombre de la justicia, de la humanidad y del orden duradero, los que suscriben

Suplican a V. E. se digne apoyar y contribuir al logro de la adjunta petición, como no pueden menos de esperarlo los hijos desheredados de la fortuna, en cuyo nombre lo piden al recto corazón de V. E.

Barcelona, 11 mayo de 1855.

El noms que a continuació transcrivim corresponen a les firmes de l'exposició obrera adreçada al Governador Civil de Barcelona, publicada pel “Diario de Barcelona” el dia 11 de maig de 1855 i que els historiadors Casimir Martí i Josep Benet(*) indiquen que és probable que fossin les mateixes que acompanyaven aquest escrit.

(*) Barcelona a mitjan segle XIX. El Moviment Obrer en el bienni progressista (1854-1856). Editat per Curial Edicions Catalanes. Barcelona, 1976. Volum I.

Por las clases de tejidos.

Alella

Juan Valls.

Arenys de Mar

Nicolás Castelló.

Arenys de Munt

Jaime Torras.

Argentona

José Cramany.

Artés

Valentín Rocasalba.

Badalona

Manuel Vilalta.

Barcelona

Jaime Puig.

Berga

José Pla y Rosal.

Cabrera

Juan Flamarich.

Cabrils

José Casanovas.

Caldes

Isidro Saladrigas.

Calella

Francisco Jané.

Canet de Mar

José Roca.

Cardedeu

José Jubany.

Cardona

Ramón Anglarill y Escolá.

Castellterçol

Ignacio Mas.

Centelles

Pablo Canet.

Gràcia

Manuel Escuder.

Granollers

Pedro Campmajor.

Igualada

Sebastián Gabarró.

L’Estany

Pedro Rivas.

Malgrat

Francisco Pla.

Manresa

Ramón Pratmans.

Mataró

Mauricio Roca.

Molins de Rei

Ginés Mayoral.

Moiá

José Facetos.

Palautordera

Jaime Sardá.

Prats de Lluçanés

José Fábregas.

Ripollet

Celestino Ventura.

Rubí

José Escayola.

Sabadell

Juan Font.

Sallent

Ramón Miralda.

Sant Andreu de Llavaneres

Joaquín Auladell.

Sant Andreu del Palomar

Narciso Ribó.

Sant Celoni

Esteban Corney.

Sant Cristòfor de Premiá

Jaime Sisau.

Sant Cugat del Vallès

José Casanovas.

Sant Feliu de Codines

Salvador Tura

Sant Genís de Vilassar

Mateo Carché.

Sant Joan de Vilassar

Francisco Puig.

Sant Llorenç Savall

Jaime Vivé.

Sant Pore de Premiá

Cipriano Blanch.

Sant Quirze de Terrassa

Juan Guitart.

Sentmenat

Jaime Sellent.

Taiá

Jaime Janer.

Terrassa

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Tiana

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Vic

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Vilanova de Vilamajó

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