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En la ciudad de Tarragona, a las diez de la mañana del día
16 de Mayo de 1927, de acuerdo con lo que previenen los Estatutos de la
Federación, convocadas previamente las Secciones que integran la
misma, se da principio a la celebración del XLVIII Congreso ordinario.
Constituida la Mesa interina por la Comisión pericial, representada
por Pablo Rodríguez y Leandro Suau, se procede a la presentación
de credenciales de los delegados por el orden siguiente:
Aceptadas todas las credenciales, queda constituida la asamblea.
El compañero Bosch (de Reus) lamenta, sin que ello –dice–
signifique, ni mucho menos, una censura a la Comisión pericial,
que no se haya consultado a las secciones si deseaban presentar algún
tema al Congreso.
Cabacés (también de Reus) se asocia a lo dicho por su compañero
de delegación, aunque comprende la causa de tal deficiencia, porque
el Comité de su sección estaba enterado de ella.
La presidencia explica las causas que impidieron a la Comisión
pericial cumplir con ese precepto reglamentario.
El compañero Vidal (de Barcelona) declara qué su sección
recibió una circular respecto a los temas a tratar en el Congreso.
Bosch amplia sus anteriores manifestaciones, recalcando que no ha hablado
en son de censure contra la Pericial y que, después de las explicaciones
dadas por la presidencia, encuentra justificada la conducta observada
por aquélla en este asunto.
Los delegados de Valencia y Tortosa opinan que debe darse por terminada
la cuestión y así se acuerda por unanimidad.
Procédese al nombramiento de la Mesa definitiva, siendo elegidos:
Presidente, Ignacio Velert; Secretarios, Juan Vidal y Andrés Miracle.
Posesionados de sus cargos los mencionados compañeros, el presidente
saluda a todos los delegados y hace votos porque de esta asamblea salga
la Federación tan potente como en tiempos pasados lo fue y desaparezca
la indiferencia, la apatía que existe entre algunos elementos.
Termina diciendo: Debemos ahorrar palabras, ganar tiempo y hacer obra
práctica.
Cabrera (de Tortosa) ruega a la asamblea que se recuerden en el curso
de los debates las manifestaciones que acaba de hacer la presidencia,
recomienda la brevedad en las opiniones que hayan de exponerse y confía
en que las actas del Congreso que se está celebrando sean reflejo
exacto de lo que cada compañero exponga.
Peinado (de Valencia) formula ligeras observaciones a lo dicho por Cabrera.
Acuérdase fijar en 13 pesetas diarias la dieta de los delegados
en concepto de manutención y alojamiento.
A continuación se da lectura a la orden del día, que dice
así:
Tema 1º. Revisión de credenciales y constitución del
Congreso.
Tema 2º. Información de los delegados del estado económico
y social de sus Secciones.
Tema 3º. Revisión de cuentas de la Comisión Pericial.
Tema 4º.Punto de residencia de la Comisión Pericial.
El compañero Bosch hace referencia a los temas que figuran en
la orden del día y al nombramiento de las Comisiones dictaminadoras,
proponiendo que ante todo den cuenta las Secciones representadas en el
Congreso de su estado económico.
Por unanimidad se acuerda lo propuesto por el compañero Bosch.
Vencedor Borrut (de Barcelona) declara que la Sección que representa
atraviesa una honda crisis, debida a la invasión de los cascos
forasteros.
La casa Maristany -dice- es tal vez la que más daño nos
causa, contribuyendo a ello el encargado de la misma, que es tonelero
y puede volver a serlo; se hicieron en cierta ocasión cerca de
ese individuo varias gestiones, pero sin resultado; si cuando llegó
un momento decisivo, los toneleros no se hubieran acobardado, la partida
estaba ganada. Habla de la casa Pladellorens y explica el procedimiento
que en la misma se emplea. Además de lo expuesto —termina
diciendo— nos agobia la contrariedad de que de Vilafranca y Esparraguera
remitan envases a Barcelona a cualquier precio, contribuyendo a agravar
nuestra situación los cascos de aceite que se importan de Italia.
Juan Vidal (también de Barcelona) amplía el informe de su
compañero de delegación Borrut; dice que es un verdadero
desastre lo que ocurre en su sección, a más de las causas
expuestas por Borrut, por la inconsciencia de los mismos obreros; en nosotros—añade—existe
energía para que cumplan todos con sus deberes sociales, pero carecemos
de medios para hacer eficaz esa energía; la sección —
termina diciendo — se compone de-180 individuos y solo trabajan
50.
Peinado (de Valencia) entiende que cada delegado debe explicar sinceramente
lo que ocurre en su sección, a fin de que, conociendo el mal, puédase
aplicar el remedio. En Valencia –añade– existe un decaimiento
societario grande, debido a. la crisis que, como ocurre en muchas Secciones,
produce la invasión de cascos del extranjero y de localidades próximas;
los compañeros, en general, se portan bien, pero como la crisis
de trabajo persiste, a pesar de las infinitas gestiones hechas, cunde
el descorazonamiento y la apatía, contribuyendo a agravar la situación.
Velert (también de Valencia) dice que el malestar de la clase tonelera
es general y precisa que se estudien soluciones; el comercio -añade-
comprende la razón que nos asiste, pero ante el interés,
ante la peseta, se malogran cuantas gestiones cerca de él se efectúan,
pues, como es natural, si se le ofrecen cascos baratos no los va a despreciar
para pagarlos más caros. Elogia la labor de los gobernadores civiles
de Valencia, pero -termina diciendo- como esas autoridades no pueden imponerse
al comercio, sino hacerles discretas indicaciones, su buena voluntad resulta
estéril, a pesar de que mucha culpa de lo que nos ocurre la tenemos
nosotros mismos.
Cabacés (de Reus) empieza diciendo que jamás había
visto a la clase de dicha localidad en la crítica situación
en que actualmente se encuentra; de 100 individuos que componen la sección
solo trabajan 30; como en Tarragona y Barcelona se rebajó la tarifa,
pero con ello no se consiguió remedio al mal, porque continuamente
llegaban cascos de fuera; se exploró la. voluntad de los obreros
y se hicieron varias gestiones cerca del comercio para impedir la mencionada
importación, pero a pesar que de momento se concibieron esperanzas,
se llegó a un fracaso. Todo ello -termina diciendo- es causa de
que decaiga el espíritu societario.
Bosch (de Reus), de acuerdo con su compañero de delegación,
amplia las causas de la crisis por que atraviesa la Sección de
dicha localidad, a lo cual contribuyen la apatía y la traición
de algunos individuos.
Se han hecho –dice– gestiones personales cerca del presidente
del Gobierno, de los ministros de Hacienda y del Trabajo y del director
general de Aduanas para defendernos de la importación cascos del
extranjero; todos han reconocido la razón que nos asiste y nos
han prometido atendernos pero la solución no viene; yo creo que
el Gobierno debiera hacer algo en dicho sentido; la crisis de trabajo
indudablemente influye en el ánimo del obrero; cuando abunda aquél,
todos son buenos compañeros, pero no es entonces cuando puede aquilatarse
la virtud del obrero, no; la solidaridad se demuestra en los momentos
de peligro.
Juzga que es necesario persistir en las gestiones cerca del comercio,
pues si éste fuera más humanitario -añade- la crisis
de la clase no sería tan honda.
Dicen -concluye opinando- que las admisiones temporales están consignadas
en una ley, pero una ley puede derogarse; es preciso unirnos estrechamente
y llegar a una acción común, sino estamos perdidos.
Acuérdase telegrafiar al presidente del Gobierno y al ministro
de Gracia y Justicia rogándole. que, con motivo de las bodas de
plata del Rey con el Trono, se conceda una amplia amnistía a los
penados y se levanta la sesión a la una de la tarde.
Segunda Sesión
A las tres de la tarde del mismo día 16 da principio la segunda
sesión, bajo la presidencia de Ignacio Velert y actuando de secretarios
Juan Vidal y Andrés Miracle.
Procédese a la elección de nueva Mesa y son elegidos:
Presidente, Ricardo Ferré; Secretarios, Pablo Rodríguez
y Vencedor Borrut.
Se lee y aprueba el acta de la anterior sesión.
El compañero Bosch, de Reus, con la venia de la presidencia, amplía
los descargos hechos en la sesión de la mañana manifestando
que cuando la Sección de Tarragona acordó rebajar la tarifa
a 12’50 pesetas y comunicarlo a las Secciones de Barcelona y Reus,
esta última protestó y, junto con la primera, efectuó
gestiones para hacer desistir de su acuerdo a la de Tarragona, pero, en
vista de que no consiguió su propósito, se decidió
a aceptar la rebaja de tarifa, pero con la condición, que admitió
el comercio de Reus, de no adquirir envases forasteros.
El delegado de Tarragona, Manuel Valls, hace historia de las vicisitudes
por que ha atravesado la Sección que representa, a lo cual ha contribuïdo
el envío de cascos de Vilafranca, Creixell, Torredembarra y otras
poblaciones; da cuenta de la. entrevistas celebradas con el comercio,
el cual les manifestó que si rebajaban la tarifa trabajarían
más, contestándole que se estudiaría esa solución.
Pero cuando menos se esperaba –añade- se presentó
en junta una proposición en el sentido de la baja de tarifas; se
iniciaron entonces nuevas gestiones, se hizo intervenir al alcalde de
la capital y éste convocó reuniones de patronos y obreros
para llegar a un acuerdo; por nuestra parte se ideó la creación
de una Cooperativa de producción y a los comerciantes les pareció
bien el proyecto y aún ofrecieron su concurso para la adquisición
de material; se redactaron, en vista de ello, las bases para la implantación
de la Cooperativa
pero como entre ellas figuraba la de que se comprometía el comercio
a no adquirir envases procedentes de fuera de la localidad, no fueron
aceptadas y surgió el rompimiento. Y llegó el momento en
que no tuvimos más remedio que ir a la rebaje de las tarifas; esto,
que tan sensible nos fue, no hubiera ocurrido si en otras poblaciones
no se hubiera hecho antes. De 110 individuos de que se compone la Sección
de Tarragona solo trabajan 25. ¿Es debido ello a la falta de movimiento
en el comercio? No, puesto que de Tarragona salen los cascos a millares,
aunque ninguno trabajado aquí. El comercio tiene en la actualidad
sobrada existencia de envases y ello hace que no vislumbremos solución
a la actual crisis, lo que nos obligará, a que nos abandonemos
y así quizás salgamos ganando, porque dos o tres pesetas
más caros los envases hechos en Tarragona los pagará el
comercio de esta ciudad, no por generosidad, sino porque esas dos o tres
pesetas se las ahorrará de transportes. Nosotros -termina diciendo-
evitaremos provocar una guerra civil entre la clase, pero precisa que
lleguemos a un acuerdo estableciendo la tarifa única. Y conste
que los toneleros tarraconenses, antes que traicionar a sus compañeros,
han abandonado la patria, han emigrado a Francia.
Cabrera (de Tortosa) se expresa en los siguientes términos: Parece
que con decir que todos estamos muertos, está dicho todo, pero
no; no debe ser así. Los toneleros tortosinos, como los tarraconenses,
también han emigrado antes que sucumbir o traicionar a sus compañeros;
los patronos de Tortosa quizás hayan obrado mal, pero no los obreros,
que han sabido sacrificarse por la Federación; Tortosa no sufre
la invasión de cascos forasteros, pero padece los efectos de otras
causas.
Actualmente la Sección se compone de 20 individuos, trabajando
únicamente seis.
Llanes (también de Tortosa) se adhiere a las manifestaciones de
su compañero de delegación, añadiendo que gran parte
de la crisis por que atraviesa la clase en Tortosa es debida a la ausencia
del comercio, haciendo constar que en cuanto a organización y disciplina
la Sección se porta bien, cotizando aún los que no trabajan.
Mestres (de Vilafranca del Panadés) entiende que gran parte de
la crisis por que atraviesa la clase es debida a la indiferencia de muchos
obreros. En Vilafranca –añade– se ha trabajado y trabaja
para otras poblaciones y aún sobra trabajo; las especiales circunstancias
en que viven allí los toneleros es causa de que no teman la competencia,
ni la guerra civil; claro que debieran prevalerse de esas circunstancias
para lograr ventajas o mejoras, pero no escuchan consejos, ni hacen caso
de nadie, trabajando a baja tarifa y diez o doce horas diarias. La desorganización
allí es completa, si bien cita un caso en que los toneleros de
cierto taller se negaron a efectuar el arreglo de unos cascos importados
de Francia.
Ferré (de Pasajes) dice que los 200 individuos de que se componía
la Sección que representa han-quedado reducidos a 24, de los cuales
solo trabajan 5 o 6. Debido –añade– a la Ley de admisiones
temporales, los perjuicios generales que a la clase en general causa dicha
ley, se sienten allí más por su proximidad a la frontera,
pues por ella entran los cascos a 3 o 4 pesetas más baratos del
precio a que se construyen en la localidad. El Gobierno de la nación,
según parece –termina diciendo– tiende a proteger a
la industria nacional; pues ahí tiene un motivo sobrado para afirmar
su criterio.
José Tiller de Benicarló exclama:
¿Qué diré yo después de las manifestaciones
hechas por los compañeros que me han precedido en el uso de la
palabra? Cree que el único que ha puesto el dedo sobre la llega
es el compañero Bosch, entendiendo que el medio eficaz de solucionar
la actual crisis de trabajo o cuando menos aliviarla de momento es impedir
la importación de cascos de Francia.
Concluye diciendo: Nuestra Sección se componía de 300 individuos,
de los cuales restan 60, trabajando unos 20 o 25; los demás han
emigrado a Francia y a América del Sur.
Isidoro Boix de Vinaroz hace análogas manifestaciones que el compañero
Tiller, añadiendo que la organización de su Sección
es defectuosa por las causas de todos conocidas.
Andrés Miracle (de Torredembarra) dice: Hace dos años que
la Sección que represento no cotizaba; emigré a Francia
hace año y medio y al regresar he realizado cuantos esfuerzos me
han sido posibles para reorganizar la Sección; avergonzados tal
vez de su conducta nadie quería aceptar el cargo de delegado para
asistir al Congreso que estamos celebrando y, en vista de ello, yo me
presté voluntariamente a efectuarlo, dispuesto a sacrificarme,
esperando que de aquí salga algo que sea beneficioso para la clase
en general.
Peinado (de Valencia), recogiendo frases del compañero Valls (de
Tarragona), dice que éste ha manifestado que las secciones de primera
están sufriendo las consecuencias de la conducta de las demás.
La presidencia llama la atención del compañero Peinado manifestando
que los descargos se harán en el momento oportuno.
El compañero Cabacés opina que no debe ser así y
Bosch entiende en sentido contrario.
Velert cree que la presidencia está en lo firme y así se
acuerda.
Valls rechaza los cargos que en el fondo resultan de las manifestaciones
hechas por Mestres (de Vilafranca) respecto a la importación de
cascos de Francia. Ese –añade– es un asunto temporal,
pero a los toneleros de Tarragona no les ha cabido la suerte que a los
de Vilafranca, explicando ampliamente el caso. Nosotros -exclama- nos
negamos a realizar un trabajo, pero al día siguiente llegaron a
Tarragona sujetos que lo llevaron a cabo. Lo que nos importa -termina
diciendo- es la cuestión de las tarifas, pues la importación
de cascos de Francia es asunto que lo solucionará el alza de los
francos.
Cabacés pregunta a Cabrera el por qué de haberse propalado
(sic) la especie de que se había declarado el boycot a la Sección
de Tortosa. Cabrera declara que si fue a trabajar a Vilafranca debióse
a haber recibido una carta de la Comisión pericial en que se le
manifestaba que de Vilafranca pedían obreros y que, por lo tanto,
si le convenía, podía ir a trabajar a dicha localidad.
Se da cuenta de los temas que, por correspondencia, han remitido las Secciones
para discutirse en el Congreso y que son los siguientes:
Sección de Reus. Casquerío de retorno; modo y forma de reorganizar
la Federación.
Sección de Pasajes. Invasión de cascos procedentes del extranjero.
Sección de Valencia. Adhesión a la campaña iniciada
en pro de la protección a la industria nacional.
Inmediatamente se procede al nombramiento de las Comisiones dictaminadoras,
que son elegidas en la siguiente forma:
Se suspende la sesión a fin de que las Comisiones se reúnan
y emitan dictamen.
Reanudado el acto, se pasa lista de los delegados, hallándose todos
presentes y, siendo las siete de la tarde, se levanta la sesión
hasta el día 18, a las nueve de la mañana, pues, por orden
gubernativa, no puede reunirse el Congreso el día 17.
Sesión Tercera
Se abre la sesión a las 9:20 del día 18, presidiendo Ricardo
Ferré y actuando de secretarios Pablo Rodríguez y Vencedor
Borrut.
Se pasa lista, hallándose presentes todos los delegados.
Se lee el acta de la anterior, aprobándose con una salvedad hecha
por Cabrera, de que no consta y debe constar un tema presentado por la
Sección de Tortosa, más otra salvedad de Mestres en el sentido
de que los que en Vilafranca trabajan diez o más horas, como dijo
en la sesión del día 16 por la tarde, son los obreros no
asociados.
Se pasa al nombramiento de nueva Mesa, que queda constituida en la forma
siguiente:
Presidente, Cabacés; Secretarios, Peinado y Bosch.
Bosch manifiesta que la Comisión designada para emitir dictamen
respecto a la reorganización de la Federación
no ha podido efectuarlo aún por tratarse de un asunto muy complejo.
El secretario da lectura al dictamen de la Comisión de cuentas,
que dice así:
La Comisión que suscribe, encargada de formular dictamen sobre
las cuentas presentadas por la Comisión pericial durante su actuación,
las halla conformes en todas sus partes.
Tarragona, local del Congreso a 18 de Mayo de 1927. Ignacio Velert. Juan
Llanes. Franciso Ximenis. Andrés Miracle. José Mestres.
El presidente: ¿Se aprueba el dictamen?
Bosch: Una pregunta; ¿se ha aceptado un recibo que se presentó
por la Sección de Reus?
Velert contesta a la pregunta de Bosch que por no considerar propio de
la Comisión disentir sobre dicho recibo, lo aceptó.
Bosch dice que se reserva para cuando se trate de proposiciones generales
hablar del asunto.
Apruébase el dictamen por unanimidad.
Leése el dictamen relativo a la invasión de casquerío
extranjero, concebido en los siguientes términos:
La Comisión dictaminadora respecto a los cascos procedentes del
extranjero, teniendo en cuenta el descargo dado por todos los delegados,
expone lo siguiente:
1º.
Que el Congreso tome en consideración la petición hecha
por los patronos del Grao (Valencia) por entender que nuestro apoyo es
un factor importante a la misma causa.
2º.La Comisión entiende que a la reunión
de industriales toneleros que se proyecta celebrar en Madrid debe asistir
la Comisión pericial, en representación de la Federación,
más de considerarse necesaria mayor representación de la
clase, se procure recabar medios económicos para sufragar los gastos
que ocasione el aumento de representantes en la mencionada reunión,
por encontrarse las Secciones faltas de recursos por la crisis de trabajo
que actualmente sufrimos.
3º. Dicha representación pedirá a
los poderes públicos la derogación del párrafo 1º.
de la disposición 3 del arancel en lo que se refiere a la importación
temporal de la pipería armada de todas clases, como bidones de
hierro y acero.
4º. De no ser posible derogar el párrafo
antes citado, pedir de los poderes públicos se supriman los derechos
de Aduanas que gravan en la actualidad los materiales que se emplean en
la construcción de pipería, como son maderas en rama, mimbres,
hierro, etc., etc., pues de no ser así la ruina de la industria
tonelera nacional es inminente.
Local del Congreso 18 de Mayo de 1927. Francisco Peinado. Vencedor Borrut.
Miquel Cabacés. Ricardo Ferré. Juan Vidal.
Abierta discusión sobre el precedente dictamen, Velert opina que
debe aceptarse, si bien ampliándolo.
Bosch dice que se observa en el dictamen un vacío.
La presidencia consulta a la asamblea si se discute por partes o en conjunto
el dictamen, acordándose que en conjunto.
Velert explica que los patronos de Valencia convocaron a todos los de
España y después a la Comisión mixta, puesto que
estaban ya en contacto y termina proponiendo que la Pericial asista al
Congreso patronal con la debida autorización.
Peinado opina que puede ampliarse el dictamen y hace historia de diversas
gestiones realizadas, alguna cerca del jefe del Gobierno, sin fruto alguno
hasta ahora; se muestra conforme con que la Pericial asista al Congreso
patronal, como ha pedido Velert,
Bosch manifiesta que ha oído con gusto a los compañeros
de Valencia, que nadie debe oponerse al dictamen y que es preciso hacer
gestiones hoy, mañana y siempre. Añade que se hallaba estipulado
con el comercio que solo se aceptaría la importación de
bocoyes vacíos procedentes de Francia y Suiza, más sabemos
que, aunque entren por Cette (sic), muchos cascos proceden de Cristanía
(sic) y otros puertos.
Mestres dice: Creo que hoy lo peor para la clase es la depreciación
de la moneda francesa y de otros países, pues las bordelesas que
en Vilafranca cuestan 32 pesetas, he podido comprobar que se ceden a 12'50
procedentes de Francia y favorecidas por el cambio.
Cabrera pide que se abrevie en la exposición de casos, pues considera
preferible que todos esos casos se expliquen en el Congreso patronal.
Ferré considera bueno el dictamen y opina que deberían intervenir
también los fabricantes de bidones de hierro. La pipería
y bidones -termina diciendo- no pagan derechos de entrada y, en cambio,
los pagan los materiales para su construcción, lo que es causa
de gran perjuicio para nosotros.
Vidal cree que todos están conformes con el dictamen y, después
de intervenir brevemente Bosch, Tiller, Borrut, Mestres, Velert, la presidencia
y Peinado, se aprueba por unanimidad en todas sus partes.
Mestres anuncia un tema de discusión al de organización
de la Federación y Cabrera propone que el delegado de Vilafranca
se incorpore a la Comisión dictaminadora, acordándose así.
A las 11:50 el presidente suspende la sesión a. fin de que se reúna
la Comisión para el estudio de los temas presentados respecto a
la reorganización.
Siendo las 13 se pasa lista y hallándose presentes todos los delegados
se levanta la sesión.
Sesión cuarta
Presidiendo Cabacés y actuando de secretarios Peinado y Bosch
se abre la sesión a las tres de la Tarde, del mismo día
18, pasándose lista.
Leída y aprobada el acta de la anterior, se procede a la elección
de nueva Mesa, que queda constituida en la siguiente forma:
Presidente, Vidal; Secretarios, Tiller y Velert.
Se da lectura al dictamen de la Comisión referente al tema Reorganización
federativa, que dice así:
1º. Tan pronto estén terminadas las tareas
del presente Congreso y para que sea realizable la reorganización
de la Federación, la Comisión pericial destinará
a dicho fin una cuota extraordinaria individual única, cuota que
no excederá de una peseta y que obligará a satisfacer a
todas las secciones.
2º. Las secciones que no tengan vida propia vendrán
obligadas a ponerse inmediatamente en condiciones de implantar la tarifa
de 12'50 pesetas que actualmente rige, teniendo las citadas secciones
un descuento de un 10 por 100 en la mencionada tarifa.
3º. A las secciones que no cumplan lo estipulado
en el artículo anterior, la Comisión pericial vendrá
obligada, sin ninguna clase de tolerancia, a aplicarles el artículo
4º. del Reglamento federativo.
4º. En lo sucesivo las secciones únicamente
podrán admitir como aprendices a los hijos de los Federados, pero
sin que el número de ellos pueda exceder del que se halla estatuido
en el Reglamento de la Federación.
Local del Congreso 18 de Mayo de 1927.
Joaquín Bosch. Isidoro Boix. Manuel Valls. Ramón Cabrera.
El compañero Bosch, como individuo de la Comisión, defiende
el dictamen y explica las discusiones entabladas en el seno de la misma,
llegándose a una transacción en pro de las secciones que
no tienen vida propia, pero en la confianza de que cumplirán con
su deber, pues de lo contrario se les aplicarán rigurosamente las
sanciones que sean del caso.
Valls, también de la Comisión dictaminadora, amplía
lo ocurrido en las reuniones de la misma, cuyo trabajo ha sido laboriosísimo:
el dictamen -dice- no satisface las aspiraciones de la sección
de Tarragona, pero hemos considerado prudente no mostrarnos intransigentes
en aras de la armonía y esperanzados de que las secciones de 2a.
cumplirán con su deber. A mí -termina diciendo- repito que
no me satisface el dictamen, pero lo he suscrito y estoy dispuesto a defenderlo,
pero si alguien falta a lo prometido se impondrá que se le elimine
de la organización.
Cabrera pide una aclaración al dictamen, pues en él se dice
que cada federado pagará una cuota mínima de peseta para
los trabajos de reorganización, pero no se determina cuánto
tiempo durará esa cuota.
Bosch contesta a lo dicho por Cabrera que el dictamen dice claramente
que será una cuota única y opina que debiera llegarse a
la supresión de los aprendices, no por ambición de la clase,
sino por sentimiento de humanidad o cuando menos impedir la entrada en
el oficio a los que no sean hijos de federados,
Peinado aplaude la conducta de la Comisión dictaminadora en el
sentido de armonía entre la clase; habla de la evolución
que sufren las secciones a consecuencia de las alternativas del comercio
y por ello entiende que debe tratarse con consideración a las secciones
de 2a., aprecia una contradicción entre lo dicho por Cabrera y
Bosch respeto al articulo 4º. del dictamen y opina que las secciones
que no tienen vida propia no debieran admitir aprendices de hijos de federados
ni de nadie, extendiéndose después en largas consideraciones
respecto a las bajas.
Valls dice que la Pericial averiguará por los medios a su alcance
quiénes son los buenos y los malos y las secciones tendrán
el deber de admitir las bajas a las que aquella dé su beneplácito.
Ferré
se muestra conforme con el dictamen y recomienda a las secciones de 2a
que cumplan con su deber. Trata del artículo 4º. y se opone
resueltamente al espíritu que lo informa en lo referente a la admisión
de aprendices. Entiende que es coartar la libertad individual y no debe
ser así. Lo que puede hacerse es restringir la admisión
de aprendices; lo demás si acaso lo hará la misma crisis
por que atravesamos.
Velert cree que precisa que a las secciones de se les haga cumplir con
los deberes societarios; juzga que es un error el que se establezca que
las secciones de 1a. no admitan aprendices y se muestra conforme con lo
dicho por Ferré respecto a este último extremo.
Valls dice que el asunto de los aprendices no es nuevo; se muestra partidario
de la restricción, haciendo lo que se pueda para que no ingresen
en el oficio; en vez de aprendices –dice– vale más
dar ocupación a los compañeros de avanzada edad, que, aunque
ya agotada su vitalidad, son más útiles y más inteligentes
que los aprendices, como auxiliares del tonelero. Termina abogando porque
se acepte el dictamen.
Cabacés manifiesta que se halla en un todo conforme con la cuota
de peseta para la reorganización y aún le parece poca; defiende
la tesis de que no ingresen nuevos aprendices, pero sin distinción:
o se admite a todos, procedan de donde procedan, o no se admite a ninguno,
Borrut dice que los hechos demuestran que ha disminuido el número
de aprendices a consecuencia de la crisis por que atraviesa el oficio,
es partidario de atenerse a lo que prescribe el Reglamento de la Federación
y entiende que no puede establecerse la inadmisión de aprendices.
La presidencia juzga que no debe causar preocupación alguna la
cuestión de los aprendices, pues quizás se encarguen de
solucionarla las circunstancias.
Tiller opina que no debe impedirse la entrada de aprendices y que es asunto
que se solucionará solo.
Bosch interviene de nuevo y manifiesta que la. cuestión de los
aprendices no es egoísmo de la Comisión dictaminadora ni
de nadie y se extiende en varias consideraciones explicando la conducta
de los industriales de Reus. Esta cuestión -termina diciendo- no
debe descuidarse y en ese sentido ha laborado la Comisión.
Peinado se muestra de acuerdo con la no admisión de aprendices.
Ferré dice que no le ha convencido nadie y desea que conste en
acta su protesta contra la no admisión de aprendices, porque tal
acuerdo, de tomarse, denigrará al Congreso; yo estoy conforme –dice–
con que se restrinja la admisión de aprendices, pero no con la
medida radical de que no se admitan.
En este estado el debate, por unanimidad se acuerda dejar para el final
del dictamen la resolución del artículo 4º.
Se pone a discusión el articulo primero y el compañero Bosch
explica el alcance del mismo, que es dar facilidades a la Pericial para
los trabajos de organización.
Valls, como firmante del dictamen, lo defiende y Velert habla en contra
sólo porque entiende que no debe pagar el que no trabaja.
Ximenis se adhiere a las manifestaciones de Valls.
Peinado consume un turno en contra únicamente porque ve difícil
recoger pesetas teniendo en cuenta la crisis por que atraviesa la clase.
Cabrera habla en pro del dictamen y dice que las secciones verán
la forma más conveniente de satisfacer las cuotas de sus individuos.
Mestres se pronuncia en contra bajo el punto de vista de que en un plazo
breve pueda la sección de Víllafranca satisfacer la cuota
que se trata de establecer.
Cabacés se extraña de que el delegado de Vilafranca, cuya
sección es una de las más desorganizadas, se oponga al dictamen.
Velert rectifica y dice que no es que esté en contra del dictamen,
sino que le ha parecido necesario exponer los inconvenientes que encierra.
Bosch dice que advierte que la contra al dictamen únicamente es
por la desconfianza en el éxito y considera que la cuestión
de reorganización es quizás más importante que la
de importación de los cascos extranjeros.
Peinado rectifica declarando que no ha hablado en contra del dictamen
más que para exponer los inconvenientes que, a su juicio, ofrece.
Valencia. -termina diciendo- cumplirá con su deber, pero que cumplan
con el suyo todas las secciones, pues de lo contrario resultará
un acto desmoralizador para la organización; yo espero que el delegado
de Vilafranca se comprometa a ello.
La presidencia hace un resumen del debate y por unanimidad es aprobado
el artículo 1º.
Puesto a discusión el artículo 2º. Bosch da explicaciones
y declara que el descuento del 10 por 100 que se propone para las secciones
de 2a puede perjudicar a la tarifa de 12’50 pesetas.
Valls habla en pro del dictamen y dice que está inspirado en un
sentido de benevolencia hacia las secciones de 2a.
Cabacés dice que no va a hablar en contra del dictamen, porque
comprende que no ha habido más remedio que obrar así, pero
pregunta: ¿Y las secciones de 1a que no cumplan con la tarifa?
Valls contesta a la pregunta de Cabacés y éste se da por
satisfecho.
Peinado admite el dictamen, pero con la condición de que los delegados
se comprometan aquí a cumplir lo que se acuerde y a no mandar cascos
a secciones de 1a en donde existan parados.
Bosch defiende el dictamen y cree que debe admitirse el artículo
2º. tal como está redactado, explicado las razones en que
se funda su opinión.
Tiller manifiesta, como firmante del dictamen, que él pidió
ese descuento del 10 por 100 a fin de poner a prueba a los buenos y a
los malos.
Queda aprobado por unanimidad el artículo 2.°
Pónese a discusión el artículo 3.° y después
de la lectura del artículo 4º. del Reglamento de la Federación,
apruébase sin discusión y unánimemente.
Vuelve a ponerse a discusión el artículo 4º del dictamen
y se suspende la sesión por quince minutos para que se reúna
la Comisión y vea si es posible compaginar todas las opiniones.
Reanudada la sesión se da lectura al referido artículo 4º.,
que ha quedado reformado en los siguientes términos:
Artículo 4º En lo sucesivo la clasificación de talleres
y número de aprendices se efectuará en la siguiente forma:
Talleres de 1a. clase, los que sostengan de 25 oficiales en adelante;
podrán tener 2 aprendices. Talleres en donde trabajen de 10 a 24
oficiales, un solo aprendiz.
Bosch hace una aclaración. Peinado explica el sistema que se sigue
en Valencia para la admisión de aprendices y se aprueba por unanimidad
el artículo 4º reformado.
Pásase al tema de la orden del día relativo a la población
en donde debe residir la nueva Comisión pericial y, puesto a votación,
todas las secciones se pronuncian por Reus, excepto la de Reus, que vota
porque sea Barcelona.
A las siete y minutos de la tarde se levanta la sesión.
Sesión quinta
En el local del Congreso, siendo las nueve del día 19 de Mayo,
el presidente, Juan Vidal, abre la sesión, actuando de secretarios
Tiller y Velert.
Pásase lista, hallándose presentes todos los delegados;
acto seguido se lee el acta de la sesión anterior.
Cabrera cree que procede que se aclare bien que la cuota de una peseta
destinada a los gastos que ocasione la reorganización de la Federación
es con carácter de única y con dicha aclaración es
aprobada el acta por unanimidad.
Por aclamación se elige la nueva Mesa en la forma siguiente:
Presidente, Manuel Valls; secretarios, José Mestres y Joaquín
Bosch.
El presidente pide indulgencia por si su actuación no es acertada,
ya que no está versado en el desempeño de tal cargo.
Concedida la palabra a Mestres, éste trata de la cuestión
de los Comités paritarios; dice que vinieron a Tarragona y consultaron
a la Pericial, sin que ésta les sacara de dudas; de todas maneras
–añade- la Sección de Vilafranca siguió adelante
y ya tiene concedida la creación del Comité. Yo -termina
diciendo- vería con gusto que la Federación se acogiera
a la ley para el Comité interlocal en este caso, entendiendo que
la Sección que represento puede considerarse fuera de la Federación,
Se lee la siguiente proposición:
El que suscribe propone al Congreso que se ocupe de la ley creada sobre
comités paritarios. Local del Congreso 19 de Mayo de 1927. Ignacio
Velert.
Suau, de la Pericial, declara ser cierto lo expuesto por Mestres respecto
a su visita y consulta, añadiendo que no se resolvió la
consulta porque, a causa de hallarse enfermos varios individuos de la
Pericial, fue imposible reunir a la misma. Después -añade-
se recibió una comunicación de la Sección de Reus
y logramos reunirnos tres individuos; mas como se tenía noticia
de la próxima llegada de un delegado del Ministerio del Trabajo,
acordamos esperar sus instrucciones; dicho delegado no vino. Transcurrió
el tiempo y ya próxima la celebración de esta Congreso,
decidimos dejar a su deliberación el asunto.
Cabacés opina que esta cuestión es muy importante.
Se da lectura a la ley de Comités paritarios, inserta en la Gaceta
de Madrid correspondiente al día 27 de Noviembre de 1926, que dice
así:
Real Decreto—Ley
De acuerdo con Mi Consejo
de Ministros, y a propuesta del de Trabajo, Comercio e Industria.
Vengo en decretar lo siguiente:
ORGANIZACIÓN CORPORATIVA
NACIONAL.
Es llegeix tot el decret-llei,
que no transcribim.
A continuación se da cuenta de la siguiente proposición:
El que suscribe propone
que para tratar del asunto de la creación de Comités paritarios
se nombre una comisión que emita dictamen respecto del mismo.
Local del Congreso 19 Mayo de1927. Joaquín Bosch.
Vidal dice que renuncia a la palabra que tenía pedida, porque
no quiere ser una nota discordante.
Cabacés entiende que la ley beneficia a la clase y confirma lo
dicho por Suau respecto a la consulta a la Pericial.
Bosch explica ampliamente como el Comité paritario puede ser local
o interlocal, dando detalles respecto a la ley que establece los mismos
y su aplicación.
Velert hace constar que su proposición solo obedecía al
propósito de dar forma legal a la discusión.
Mestres elogia la ley, comentando muchos de sus artículos y las
consecuencias que su implantación puede motivar.
Velert hace resaltar que de los Comités paritarios ha de formar
parte igual número de vocales obreros que de patronos y que a estos
últimos no se les puede obligar.
Valls pide que se apruebe la proposición del compañero Bosch.
Cabacés hace un parangón entre las leyes sociales dictadas
por Dato y Aunós; cree que la Federación debe crear su Comité
paritario y censura que Mestres haya dicho que porque la Sección
de Vilafranca cuenta con Comité se considera fuera de la organización.
Peinado opina que en las localidades se han de realizar los trabajos necesarios
para evitar que organismos como el que es objeto del debate puedan estar
regidos por amarillos. Como Cabacés, tampoco cree lo dicho por
Mestres respecto a la Sección de Villafranca.
Mestres aclara lo dicho anteriormente por él en el sentido de que
el Comité paritario puede obligar a la Sección en asuntos
con los cuales no esté conforme la Federación.
Tiller se adhiere a las manifestaciones de Peinado.
Borrut prevee la posibilidad de que los malos sean los que manden, mostrándose
partidario del Comité partidario y pidiendo que se proceda al nombramiento
de la Comisión propuesta por Bosch,
Cabacés propone que conste en acta el agrado con que el Congreso
ha visto el asunto de los Comités paritarios y que se deje en completa
autonomía a las Secciones para que ingresen o no en ellos.
A propuesta de la presidencia y por aclamación se designa la comisión
que ha de emitir dictamen respecto a los Comités paritarios y que
queda constituida por Mestres, Valls, Bosch, Borrut y Peinado.
Se suspende la sesión y reanudada poco después, se da lectura
al siguiente dictamen:
La Comisión nombrada
para emitir dictamen respecto al asunto de los Comités paritarios
expone:
1º. Que es conveniente que la Federación
de obreros toneleros de España se acoja a la ley de creación
de Comités paritarios.
2º. Que para que todos los federados se capaciten
bien del Real Decreto-Ley, la Comisión pericial insertará
en las actas del Congreso el texto de dicho Real Decreto-Ley.
Local del Congreso 19 de Mayo de 1919.
Vencedor Borrut. Joaquín Bosch, Manuel Valls, Francisco Peinado,
José Mestres.
El precedente dictamen es tomado en consideración por unanimidad.
Bosch defiende el dictamen, explicando la gestión de la Comisión.
Ferré juzga acertada dicha gestión.
Peinado manifiesta que al principio no estaba conforme con el dictamen,
pero que le han convencido los razonamientos de sus compañeros
de Comisión y cree que debe acogerse a la nueva ley la Federación
en su totalidad. Borrut cree peligroso que se deje en este asunto en libertad
de acción a las Secciones; aceptando todas en conjunto la nueva
ley -termina diciendo- conservaremos la organización federativa.
Cabacés consulta a la presidencia si las Secciones pueden obrar
por sí en este asunto o si se ha de esperar el acuerdo de la Federación.
El presidente contesta que, después de aprobadas las actas, los
acuerdos son firmes y que las Secciones podrán atenerse a lo que
se acuerde.
Peinado insiste en lo manifestado anteriormente.
Se aprueba el dictamen por unanimidad, se pasa lista, hallándose
presentes todos los delegados y se levanta la sesión a las trece
horas,.
Sesión
sexta
Clausura del Congreso
Ábrese la sesión a las tres de la tarde, bajo la presidencia
dé Manuel Valls y actuando de secretarios José Mestres y
Joaquín Bosch.
Se pasa lista, hallándose presentes todos los delegados.
Leída el acta de la anterior, es aprobada por unanimidad.
Procédese a la elección de nueva Mesa, que queda constituida
en la siguiente forma.
Presidente, Joaquín Bosch; secretarios, Miguel Cabacés y
Ricardo Ferré.
La presidencia manifiesta que pueden presentarse las proposiciones que
juzguen pertinentes los delegados.
Inmediatamente se presenta y lee la proposición siguiente:
Los que suscriben proponen
que el Congreso acuerde reconocer como legítimo un recibo de 132
pesetas, cuya cantidad la Sección de Reus adelantó para
trabajos de reorganización federativa.
Local del Congreso 19 Mayo 1927 Joaquín Bosch. Miguel Cabacés.
La presidencia da amplias explicaciones respecto al recibo de referencia
y manifiesta que la Sección de Reus lo único que pretende
es que se reconozca el débito, sin que su propósito sea
el de que se le abone enseguida.
Cabacés hace también historia del asunto y dice que las
132 pesetas son de un préstamo que la Sección de Reus hizo
a la Comisión pericial y que se gastaron en un viaje a Vilafranca
para procurar la reorganización de esta sección.
Velert halla muy justa la reclamación, pero como se hallan en casos
parecidos otras secciones, apela al altruismo de los compañeros
de Reus para que retiren la proposición y queden nulas todas las
reclamaciones que en tal sentido se presenten.
Ferré pregunta si desde que dejó de actuar la Pericial de
Reus se ha presentado algún recibo duplicado.
La presidencia le contesta que no, por desidia en la contabilidad y añade:
Yo no he de oponerme a que se anule ese recibo, si la sección de
Reus lo acepta, pero tengo la obligación, el deber ineludible de
presentar al Congreso la reclamación.
Cabacés se adhiere a las manifestaciones de Bosch y dice que, como
representantes de la Sección de Reus, deben salvar su responsabilidad.
Rodríguez interviene en el debate, refiere lo ocurrido con motivo
de la visita que los compañeros de Reus hicieron a Tarragona y
pide aclaración a las manifestaciones que se acaban de hacer respecto
a este asunto para que no se achaquen culpas que no ha cometido a la Comisión
pericial de Tarragona.
Mestres ruega que se dé por terminada la discusión.
Velert interviene de nuevo y propone que se condone el recibo de que se
trata y cuantos tengan la misma fecha y se relacionen con idéntico
asunto.
Hacen uso de la palabra otros compañeros y al fin se acuerda que
se condone únicamente el recibo de la Sección de Reus.
A continuación se lee otra proposición, que dice así:
El que suscribe propone al
Congreso acuerde que, en caso de celebrarse en Madrid la proyectada asamblea
de industriales toneleros para tratar de la importación de cascos
del extranjero, y a esa asamblea asista representación de la Comisión
pericial, ésta lo ponga en conocimiento de bodas las Secciones
de la Federación por si alguna de ellas desea mandar delegados
a la mencionada asamblea, debiendo las secciones que lo efectúen
satisfacer por sí los gastos de sus representantes.
Local del Congreso 19 Mayo de 1927. Ricardo Ferré.
Sin discusión queda aprobada la proposición precedente.
Rodríguez laméntase de que no se le haya concedido la palabra
para contestar a las alusiones que ha dirigido Valls a la Comisión
pericial respecto al asunto de los compañeros de Tortosa que fueron
a trabajar a Villafranca,
Valls amplía sus anteriores manifestaciones y Rodríguez
se da por satisfecho.
Interviene Cabrera y Rodríguez vuelve a hacer uso de la palabra
defendiendo la actitud de la Pericial.
Tercian en la discusión Mestres y Valls dudando de la corrección
de la Sección de Tortosa en el asunto que se debate.
Cabrera entrega a la presidencia una carta de la Pericial dirigida a la
Sección de Tortosa en la que se le pregunta si existen allí
compañeros parados para ir a trabajar a Vilafranca.
Velert ruega que se olviden los hechos pasados y se haga propósito
de enmienda para lo futuro.
La presidencia recomienda serenidad y cordura para llevar adelante la
obra federativa y da por terminada la discusión.
Se leen los cuadros demostrativos del estado actual de las secciones.
| Secciones |
Federados |
Aprendices |
Talleres |
Obreros esquiroles |
Talleres esquiroles |
| Barcelona |
180 |
10 |
18 |
25 |
6 |
| Valencia |
350 |
35 |
24 |
14 |
2 |
| Reus |
130 |
12 |
12 |
12 |
2 |
| Tarragona |
110 |
4 |
10 |
2 |
1 |
| Tortosa |
20 |
0 |
5 |
0 |
0 |
| Vilafranca |
60 |
2 |
8 |
100 |
16 |
| Pasajes |
22 |
0 |
6 |
10 |
0 |
| Benicarló |
60 |
2 |
12 |
0 |
0 |
| Vinaroz |
25 |
1 |
3 |
0 |
0 |
| Torredembarra |
30 |
2 |
5 |
0 |
0 |
| Totales..... |
987 |
68 |
103 |
163 |
27 |
La presidencia, en elevados y mesurados tonos dice que ha tocado a su
término la labor del Congreso. Se ha dicho –añade–
todo lo que se ha querido y debía decir, sin que se haya perturbado
ni un solo instante la armonía que debe presidir siempre los actos
de compañerismo; se han tomado acuerdos que deben satisfacernos
a todos y que deben cumplirse con férrea voluntad, pues si esos
acuerdos llegasen a burlarse, ello implicaría el principio de la
desaparición de nuestra organización.
Termina diciendo: Compañeros: Es en nosotros compromiso de dignidad
y de honor demostrar que si no poseemos las condiciones y aptitudes de
nuestros antecesores para sostener la obra federativa, poseemos la voluntad
necesaria para continuar su obra.
Se lee y aprueba la presente acta y se dan por terminadas las tareas del
Congreso.
Eran las seis y media de la tarde del día 19.
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