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Organització promoguda pels “trentistes” i la Federació
Local de Sindicats de Sabadell de la CNT, que s’havia negat a pagar
el segell confederal, en un intent d’evitar que la FAI dominés
els comitès de la CRTC.
La Federació Local de Sabadell va ser expulsada pel Comitè
de la CRTC el setembre de 1932 i confirmada aquesta decisió en
el Ple Regional de març de 1933.
Amb això la CNT patiria una gran escissió, formant-se el
que es denominaria Sindicats d’Oposició a la CNT. Aquests
van fer públic un manifest, signat per
44 sindicats , el gener de 1933 i van celebrar el seu primer congrés
el 4 de juny de 1933 a Barcelona, on hi assistiren 53 delegats en representació
d’uns 26.000 afiliats. En un altre Ple celebrat a Mataró
l’agost de 1933, es va crear un Comitè Regional i es nomenà
secretari a Manuel Mascarell.
El moviment s’estengué també a Valencia on el trentista
Joan López impulsà un Ple regional amb representants d’uns
17.000 federats.
Els principals nuclis d’afiliats eren de Sabadell, Mataró,
Igualada, Badalona i Manresa i s’hi afegiren nuclis de València,
Múrcia i Huelva. El 1934 participaren en la constitució
de l'Aliança Obrera.
Els capdavanters d’aquest moviment (Peiró, Pestaña,
Foix, Joan López, etc) intentaren propagar la seva posició
i la voluntat d’aconseguir un redreçament de la CNT, però
l’intent no quallà. Ángel Pestaña va promoure
la Federació Sindicalista Llibertària (febrer de 1933) i
el Partit Sindicalista (abril de 1934). Les federacions de València
i Múrcia dirigides per Joan López es reintegraren a la CNT
en el Ple Regional (de Llevant) de Sindicats de la CNT (València,
8-12 de febrer de 1936). El maig de 1936 (en el IV congrés de la
CNT celebrat a Saragossa) Joan Peiró i diferents sindicats locals
de Catalunya reingressaren a la CNT. Josep Moix i la Federació
local de Sabadell van ingressar a la UGT.
Manifest
de constitució 
dels
Sindicats d'oposició a la CNT
Manresa,
gener de 1933
Antecedentes
Proclamada la República, dos cuestiones reclamaban por igual la
atención de la clase trabajadora agrupada en torno a la Confederación
Nacional del Trabajo: liquidar un serie de hechos históricos en
los que, por la fuerza de las circunstancias, se había hallado
envuelta, y trazarse una línea de conducta clara, precisa y recta
para el porvenir.
Lo primero era relativamente fácil. Cambiado el régimen
político, desaparecida la monarquía, desaparecían,
también, las circunstancias que pudieron un tiempo entretener a
la organización, absorbiendo parte de sus actividades en asuntos
que no eran fundamentalmente suyos. Era, por tanto, inútil perder
el tiempo en cosas que ya no tenían efectividad.
Lo segundo era más difícil, aunque fueran también
fáciles a vencer los obstáculos que se oponían a
su consecución. ¿Qué requería, en suma, del
nuevo estado de cosas la organización obrera? Primeramente, que
tuvieron en cuenta los principios y finalidad que la animan y luego el
efecto que la proclamación de la República había
producido en el pueblo en general y en el seno de la misma clase trabajadora.
Tenido esto en cuenta, quedaba para la organización expedito el
camino para realizar la misión histórica que forzosamente
ha de cumplir: luchar en el presente por la consecución de cuantas
mejoras morales y materiales pueda obtener del régimen capitalista
y preparar a las clases trabajadoras para la transformación social
que se avecina, mediante la preparación revolucionaria de las masas.
Y al decir que la organización sindical debía realizar la
preparación revolucionaria de los trabajadores, lo hacemos en el
sentido de que tenia que articular el movimiento de las multitudes sindicales
en relación con los objetivos de orden inmediato perseguidos por
la CNT, tales como la rebaja de la jornada del trabajo frente al paro
forzoso, el ajuste de salarios ante la depreciación de la divisa
monetaria y la lucha por la conquista del control de la producción,
objetivos ante los cuales el capitalismo no tenía más remedio
que hundirse, enseñando este hecho a las masas trabajadoras, que
sólo la desaparición del sistema capitalista puede darle
la emancipación por la que lucha, en el orden político y
económico.
Y esto era tanto más necesario, porque reciente el cambio de régimen,
una gran parte del pueblo, la mayoría, y la mayoría también
de la clase trabajadora, creían que esto modificaría su
situación de clase vilipendiada y explotada, limitando las ganancias
y los beneficios de los poderosos y privilegiados, entregándoles
a ellos, a los trabajadores, lo que en justicia les corresponde. Así
se daba lugar a que, por la cruda realidad de los hechos, se convenciesen
las clases laboriosas de que tal esperanza con la República era
una quimera irrealizable.
Sin embargo, no se siguió este camino. ¿Por qué?
Las causas
No cabe la menor duda de que, a poco de proclamarse la República,
comenzó la desviación que la Confederación Nacional
del Trabajo ha sufrido. La CNT fue alejándose de lo que eran sus
fines y modalidad, para entrar en terrenos francamente peligrosos. Hubiera
debido resistir, pero no pudo prevenirse para guardarse de la influencia
de una organización que por hacer ostentación de los ideales
anarquistas se colocaba en situación favorita por la tendencia
que en la CNT se había manifestado en el congreso de 1919 y por
la cultura y preparación que de los anarquistas habían recibido
las multitudes confederales. Sus elementos más ponderados trataron
de hacer frente a la desviación que se apuntaba, pero una gran
parte de las masas que se agrupaban en los sindicatos desoyeron La voz
de los que les llamaban a la razón y siguieron la de la demagogia
más desenfrenada. Era natural. Aquéllos les hacían
ver que la acción era sacrificio, trabajo, labor; que era la obra
lenta pero segura de la perseverancia. Éstos les ofrecían
la redención, la libertad, la justicia y el bienestar. Y se lo
ofrecían sin esfuerzo. ¿Y quiénes eran éstos
que así obraban, perturbando la CNT con prédicas propias
de políticos arribistas y sin conciencia?
La FAI
Para nadie es un secreto la existencia de grupos anarquistas en nuestro
país. Desde últimos del siglo pasado era corriente esta
forma de organización. Pero estos grupos habían actuado
siempre al margen de la organización sindical de los trabajadores.
Pero en el año 1927 se constituyó una organización
cuya finalidad era coordinar las actividades de los grupos anarquistas
existentes en España y Portugal. Y esta organización adoptó
el título de Federación Anarquista Ibérica.
A partir de este momento pudo intervenir en el desarrollo de la CNT y
desnaturalizar, al mediatizarla, sus finalidades de clase al mismo tiempo
que ella perdía o desnaturalizaba su contenido doctrinal y se convertía,
de organización específica, en partido simplemente revolucionario.
Y para quien dude de lo que afirmamos, ahí está lo que sus
hombres más representativos han dicho en la tribuna y lo que sus
publicaciones oficiales y oficiosas han confirmado, para demostrarlo.
Sus injerencias en la CNT
Con una sinceridad que revela falta de valor para aceptar la responsabilidad
de la propia conducta cuando ésta ha de ser juzgada, han pretendido,
la FAI y sus hombres, negar que trataran de intervenir en las actividades
de La Confederación. Sin embargo, los hechos que han traslucido
a la opinión y los que permanecen ignorados y que por la gravedad
de los mismos nos abstendremos de mencionar, prueban todo lo contrario.
Ateniéndonos, pues, sólo a los primeros, citaremos lo ocurrido
en el congreso extraordinario de la CNT celebrado en junio de 1931 en
Madrid. La mayor parte de las sesiones transcurrieron en escándalo
permanente, por la constante intervención de los elementos al servicio
de la FAI. La vemos después maniobrando en los plenos de la regional
catalana hasta llegar al nombramiento de un comité regional a hechura
suya y de un director para «Solidaridad Obrera» que fuese
su instrumento ciego y servil. Más tarde, el congreso de la regional
levantina, celebrado en Murcia, no puede terminarse debido a las intemperancias
de los servidores de la FAI. Y en la misma región vuelven a reproducirse
los hechos con ocasión del último congreso celebrado en
Alcoi.
Otro tanto ocurre en Andalucía. Durante su congreso regional, en
septiembre de 1931, las intervenciones de la FAI son causa de que el mismo
tome acuerdos contrarios a los del congreso extraordinario de la CNT que
ya hemos señalado. Y encontramos otra vez dicha intervención
durante el pleno de la regional catalana, en Sabadell, a últimos
de abril próximo pasado, dando lugar a que los sindicatos de esta
localidad acordaran retener el importe del sello confederal hasta que
la organización rectificara sus procedimientos, actitud que ha
provocado situaciones gravísimas y que, como todos saben, aún
perduran. La vemos todavía, claramente acentuada, en el nombramiento
de director y redacción para "CNT", el órgano
en la prensa diaria de La Confederación Nacional del Trabajo. Y
en las maniobras y contubernios para tener bajo su dominio a los comités
confederales y a las juntas de los sindicatos de Barcelona, adquiriendo
dicha mediatización matices francamente insoportables en la orientación
que se ha dado a los órganos que en la prensa tiene la Confederación,
«Solidaridad Obrera», en Barcelona, y "CNT" en Madrid.
Pasando por encima de los acuerdos y de los congresos, y del criterio
de la mayoría de trabajadores pertenecientes a la Confederación
Nacional del Trabajo, se les ha hecho decir a los periódicos que
la CNT es anarquista, y que el que así no lo quiera aceptar, que
se vaya.
Por otra parte, el propósito de la FAI ha sido siempre el mismo:
colocar a la organización ante los hechos consumados. Prepararlos
en la sombra, llegar a su realización, y cuando se ha llegado,
como todos salen mal, decir que ella nada tiene que ver y que la organización
es la única responsable.
¿Consecuencias? Que la mediatización de la CNT por la intervención
de la FAI, ha sido perjudicial para la marcha normal de aquella, desviándola
de su camino y provocando, como hoy lo vemos, por una parte el descrédito
absoluto, y por otra el apartamiento de las clases trabajadoras de su
organismo predilecto, debilitándose su poder combativo frente al
estado republicano y la burguesía eminentemente conservadora.
Ahora cabe preguntar: ¿con qué fin?
Fines revolucionarios
La FAI no los ha negado. Hay que reconocer que ha sido sincera. Así
como después que ha contribuido en absoluto a provocar los movimientos,
al perderse, ha renunciado a su paternidad; por el contrario, cuando se
ha tratado de decir qué fines persigue, ha contestado siempre lo
mismo: la revolución. La FAI quiere, por encima de todo, la revolución.
No quiere saber, ni le interesa, cómo vendrá dicha revolución,
cuáles serán sus consecuencias y las posibilidades para
hacerla. Dice que todo esto es perder tiempo, que debe emplearse en preparar
la revolución. Lo demás no le importa. Por eso practica
el doble juego de aparecer en público como inspiradora de la revolución,
negando después, en cuanto la revolución se intenta y fracasa,
que sea «aquella» su revolución.
Además, concibe la revolución de manera más simplista:
tener armas, tener municiones, tener elementos bélicos de combate
y luego aprovechar cualquier descontento del pueblo, o que a la FAI le
parezca tal, para salir a la calle. Bastan, siempre según ella,
unas minorías audaces. Éstas se lanzan al tumulto y procuran,
desde el primer momento, aterrorizar al adversario mediante un ataque
imprevisto y violento, y cuando el pueblo vea la actitud de estas minorías
se pondrán a su Lado, ayudándolas a proseguir su obra demoledora.
Tal es el concepto que de la revolución tiene la FAI, cuya exacta
reproducción encontramos en lo sucedido en día 8 de enero
próximo pasado. Esta es su táctica revolucionaria para implantar,
si triunfa, el comunismo libertario.
Demostrar que esa táctica es errónea y la negación
más absoluta del verdadero concepto revolucionario que hoy debe
detenerse, es inútil intentarlo, pues los hechos, más elocuentes
que todas las razones, sobradamente lo confirman. Sin embargo, por nuestra
parte, aunque equivocada, nada tendríamos que decir de tal interpretación
de cómo v cuándo ha de hacerse La revolución si tras
ella no se arrastrara a La Confederación Nacional del Trabajo.
Si la FAI quiere hacer la revolución, que la haga. Si su criterio
es que bastan minorías audaces para comenzar la lucha con actos
terroristas para asustar al adversario, pensando que luego el pueblo,
por miedo o por entusiasmo, seguirá a dichas minorías, nada
tenemos que decir en contra, aunque lo lamentemos. Pero que La FAI pretenda
arrastrar a la organización confederal que se valga de que elementos
suyos ocupen los cargos de máxima responsabilidad en ella para
lanzar a miles de trabajadores en aventuras sangrientas como las pasadas,
no; esto no, y ello no puede consentirse ni un momento más. Y porque
no puede consentirse, ni queremos consentirlo, hay que extirpar de la
Confederación los poderes extraños que la mediatizan.
Independencia de la Confederación
Se ha dicho que cuando se pide la anulación de los poderes extraños
que mediatizan a la Confederación, se quiere desvirtuar su finalidad;
lo que no es cierto. Lo que se quiere es que la Confederación Nacional
del Trabajo, en tanto que organismo sindical con personalidad y orientación
propias, debe rechazar toda orientación que la impida obrar con
arreglo a lo que sus congresos y plenos, ordinarios y extraordinarios,
determinen.
Toda tentativa en el sentido de mediatizarle debe considerarse como fuerza
y poder extraños a la Confederación, y como a tales se les
debe apartar del círculo de sus actividades diarias y constantes.
Su desarrollo y sus luchas. tanto Las del presente como las del futuro,
las emprendidas para alcanzar mejoras inmediatas como las orientadas hacia
la labor del mañana, las de combatir al capitalismo y al estado,
como las de preparar la obra profunda de la revolución, deben ser
pensadas, dirigidas y realizadas por ella misma. Todo lo que no sea proceder
de esta manera será entorpecer la marcha de la organización
y perturbar constantemente su desarrollo.
Lanzar a la organización a ciegas aventuras, tomarla por instrumento
de ensayos dolorosos e infecundos, como los que acabamos de presenciar;
arrastrar a los hombres que la componen a luchas cuyo fracaso es evidente
antes de intentarlas; aprovechar el entusiasmo de los viejos y jóvenes
que en ella se agrupan para hacerlos carne de presidio y blanco de las
balas homicidas; hacer todo esto con la Confederación, pero sin
que ella lo determine y acuerde, sino impulsada, sojuzgada, arrastrada
a ese terreno por organismos extraños a ella y por poderes que
no nacen de sí misma, si hasta hoy ha ocurrido, no estamos dispuestos
a tolerarlo ni un día, ni una hora, ni un minuto más.
¿Qué queremos?
En pocas palabras lo vamos a decir. Serenamente, sobreponiendo el razonamiento
a la pasión, hemos enjuiciado lo pasado. Con el mismo criterio,
guiados por el mismo fin, enjuiciaremos el futuro.
Los sindicatos que firmamos este manifiesto, pertenecientes todos a la
Confederación Nacional del Trabajo y a la confederación
regional catalana, no queremos, repetimos, que lo pasado vuelva a reproducirse.
Por ello decimos a las organizaciones de España, a todos los sindicatos
pertenecientes a la Confederación: basta de jugar con nosotros,
basta de quimeras que nos acaban de hundir en el ludibrio y la infamia.
Y a los sindicatos de Cataluña: la causa del mal radica, vive y
se alimenta en nuestra región. Y para remediarlo os proponemos
lo siguiente:
Primero. Convocatoria de un pleno regional extraordinario, cuya fecha
de celebración será, inaplazadamente, el 26 de febrero próximo
y días sucesivos.
Segundo. En este pleno se hará efectiva la dimisión del
comité regional y de su secretariado, nombrando nuevo comité
y nuevo secretariado, cuya residencia no será Barcelona.
Tercero. Dimisión del comité nacional.
Cuarto. Dimisión del director y redacción de «Solidaridad
Obrera» y nombramiento de nuevo director.
Quinto. Proclamar la más total, completa y absoluta independencia
de la Confederación Nacional del Trabajo en relación con
cualquier otra organización partidista o de otra naturaleza, y
que sus organismos —comités pro presos y demás—
estén exclusivamente compuestos de delegados directos de los sindicatos.
Sexto. Nombramiento de una comisión investigadora de la labor administrativa
del comité regional.
Manresa, enero de 1933.
Sindicats
que firmaren el manifest de constitució
dels
Sindicats d'oposició a la CNT
Ram Tèxtil i Fabril de Sant Boi de Llobregat.
Secció d’Arts Gràfiques de Ripoll
Secció de Construcció i Secció Varis de Ripoll.
Secció de la Metal•lúrgica de Ripoll
Sindicat d’Elaborar Fusta i Annexes de Sabadell.
Sindicat d’Obrers Varis de Montblanc.
Sindicat d’Oficials i Peons Paletes de Tarragona.
Sindicat d’Oficis Varis de Torelló i Comarca.
Sindicat de l’Art Fabril i Tèxtil de Manresa.
Sindicat de l’Art Fabril i Tèxtil de Valls.
Sindicat de les Indústries Gràfiques de Sabadell i Comarca.
Sindicat de Treballador de Castellbell i Vilar.
Sindicat de Treballador de Pont de Vilumara.
Sindicat de Treballador de Sant Vicenç de Castellet.
Sindicat de Treballador del Camp de Vallmoll.
Sindicat de Treballador del Camp, de Figuerola.
Sindicat de Treballador del Camp, de ValIs.
Sindicat de Treballadors Industrials de Valls.
Sindicat del Ram del Cartró, Paper i Similars de Mataró.
Sindicat del Transport d’Igualada.
Sindicat Llum i Força, Secció Manresa.
Sindicat Metal•lúrgic de Manresa.
Sindicat Únic de Dependents Barbers i Perruquers de Sabadell
Sindicat Únic de Funcionaris Municipal de Sabadell.
Sindicat Únic de Gas i Electricitat de Sabadell.
Sindicat Únic de l’Alimentació de Manresa.
Sindicat Únic de l’Art Fabril
Sindicat Únic de la Fusta, Manresa.
Sindicat Únic de la Indústria del Transport de Sabadell.
Sindicat Únic de la Indústria Vidriera i Annexes de Mataró.
Sindicat Únic de la Metal•lúrgica de Badalona.
Sindicat Únic de la Metal•lúrgica i Similars de
Sabadell.
Sindicat Únic de Treballador de Callús.
Sindicat Únic de Treballador de Gironella.
Sindicat Únic de Treballador de Puig-reig.
Sindicat Únic de Treballador de Sant Feliu de Codines.
Sindicat Únic de Treballador de Santa Coloma de Queralt.
Sindicat Únic de Treballador de Santa Perpètua de la Mogoda.
Sindicat Únic de Treballador de Sentmenat.
Sindicat Únic de Treballador del Pla de Cabra.
Sindicat Únic del Ram de Construcció de Sabadell.
Sindicat Únic del Ram de l’Alimentació de Sabadell.
Sindicat Únic del Transport de Manresa.
Societat de l’Art Fabril d’Obrers de Gènere de Punt
de Mataró.
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