Fragment del pròleg de Teresa Mañé
en la traducció del llibre
El porvenir de los Sindicatos Obreros,
de George Sorel.
Los intelectuales y los políticos
nada han de hacer en las sociedades obreras, porque esas sociedades tienen
por objeto mejorar la condición de los trabajadores en general y
no la de los que forman en un partido parti-cular, y porque los trabajadores
están lo suficientemente capacitados para dirigirse y administrarse
en sus uniones y federaciones de oficio. Es más; nosotros aceptaríamos,
y aceptaría sin duda alguna Mr. Sorel, el que los intelectuales
apoyaran a los trabajadores, siempre que el apoyo fuera desinteresado;
pero desde el momento que no hay intelectual que no reclame en pago de
ese apoyo un puesto en el Municipio o en las Cortes, el apoyo resulta un
chantaje y una perturbación, porque el intelectual, para poderse
cobrar los servicios que presta a las sociedades obreras, procurará
que estas intervengan en la lucha política eligiendo concejales
y diputados y dividiendo por consiguiente a los trabajadores.